Otra noche sin poder dormir.
Me voy a la cama.
Hace calor pero me tapo con la sábana, cierro los ojos.
No me puedo dormir. Se me acumulan las ideas y los pensamientos
Me levanto y salgo a la terraza, un escalofrío me sacude.
Entro en casa. Enciendo la tele, la apago.
Y entonces, pienso. No quiero hacerlo, pero lo hago.
-¿Que voy a hacer contigo...? me pregunta.
-Solo tienes que quereme ,nada más.
Se rie al otro lado del teléfono (...)
Otra vez rodeada de contradicciones, algo que me dice que si, algo que me dice que no pero, por goleada, gana el no.
En realidad, siempre gana el no. Siempre ha sido así.
Por algún motivo que desconozco siempre me reto al que el no, se transforme en si.
Nunca lo consigo.
Lo sigo intentando.
-¿Ves? Es que hay cosas que no sabes que yo se.
Me río al otro lado del teléfono. (...)
Otra vez... otra vez me siento así, pero totalmente convencida de que esta vez lo que me produce estos sentimientos, si me pertenece. Es evidente que algo no marcha. Y se lo que es, pero me niego a verlo. Me lo niegan, me lo niego y así, cada cosa que oigo y no me gusta o no me creo (pero que hago que si) la transformo en un diminuto granito de arena. Un día me di cuenta que había aprendido a relativizar las cosas, pero mal.
Hay cosas que simplemente hay que cortar con ellas.
¡Zaaasssss! y ya está, muerto el pez, se acabó el punto blanco.
Pero, no puedo. Soy muy melona.
Y yo sigo, porque creo, que en el fondo hay algo.